TANTO ESTRÓGENO SUELTO ES PELIGROSO

En la mayoría de las especies animales, son siempre las hembras quienes se muestran mucho más agresivas que los propios machos. Y como ya saben aquellos que siguen mis comentarios, que es mejor un ejemplo que mil palabras. Por lo que aquí van algunos de ellos. 
La reina de la selva es la leona, y no el león, como los mitos y las leyendas lo acreditan. Ya que el gran macho melenudo, solo se dedica a cuidar de los cachorros, mientras su pareja suda la gota gorda, corriendo detrás de cualquier cosa que se mueva, por la sabana africana. El león tendrá la mejor pieza de la cacería y tras el banquete, le espera una regia siesta. 
Dormir y hacer leoncitos es su especialidad. Feliz vida la de este bicharraco. Entre algunas especies de arañas, la hembra es diez veces más grande que el macho y hace poco se descubrió que la famosa danza ritual de apareamiento, no es tal, si no que es un estudio previo que realiza el macho, para evitar ser devorado por aquella, antes de la copulación. Triste destino la del pobre “araño” 
Pasa algo similar con las abejas. Una vez inseminadas las abejas reinas por los zánganos, estos son echados fuera, de la colmena, sin contemplación, por las abejas obreras. Estos en poco tiempo mueren, por su incapacidad para sustentarse por sus medios. 
Claro, existen más ejemplos que les podría acercar, pero este no es un comentario sobre conducta animal, sino, el llamativo comportamiento que comienzan a ofrecer algunos individuos de nuestra sociedad, para el total desconcierto del resto. 
Recientemente he leído dos artículos, en dos diarios distintos, de dos países diferentes, pero que tenían un único denominador común. La despiadada y desmedida agresividad femenina adolescente. Este parece ser un fenómeno nuevo, a nivel mundial, según lo estoy constatando. 
El primero de ellos, pertenece a Argentina y se refiere a la moda que tienen las quinceañeras, de agruparse en pequeñas patotas y agredir a aquellas demasiado lindas y que potencialmente puedan ser rivales difíciles de superar. La noticia habla de una adolescente de 14 años, que por el simple motivo de ser linda, sus tres compañeras de curso, la atacaron a traición, provocándole la fractura de su nariz. 
La niña fue dejada en el suelo inconsciente, durante varios minutos, y su cara quedó desfigurada por la brutal paliza sufrida. La víctima fue internada en el hospital, con traumatismo facial y fractura de los huesos de la nariz. Muchos estudiantes siguieron de cerca la pelea e incluso la filmaron, pero sin intervenir. Esas imágenes, donde no se puede distinguir bien a las agresoras, están circulando abiertamente por Internet. 
El caso generó gran revuelo y cierta indignación entre todos los estudiantes, quienes exigieron la expulsión de las agresoras. El director dijo a la prensa que no las puede expulsar porque todo lo sucedido no ocurrió dentro del ámbito del colegio, si no a dos cuadras del mismo, por lo que se veía atado de manos. Yo diría que se mandó la Gran Poncio Pilatos. Igualmente sucedió algo parecido con la policía y la Fiscalía Penal de Menores de la zona. 
Esto ocurrió hace muy poco tiempo en la provincia argentina de Mendoza, pero no fue de ninguna manera el único caso. Algo similar ocurrió en abril de 2008, a otra niña, de apenas 13 años, que por ser más atractiva que las demás, generó cierto tipo de envidia por parte de sus compañeras, que viéndose menos agraciadas que esta, fue esperada en las inmediaciones del colegio. 
Priscila Meza, que es el nombre de la menor agredida, fue virtualmente emboscada y golpeada por cinco alumnas hasta provocarle un desmayo. Esto ocurrió en agosto del 2008, en San Isidro. En abril de 2010, otra mendocina, Brenda Gómez, alumna de 8° año, fue salvajemente atacada por un grupo de chicas y terminó en el hospital. En junio de 2010, Lucía Rossi, una modelo de 18 años, fue agredida por seis chicas a la salida de una discoteca en la ciudad de Tucumán. Tuvo suerte, ya que solo le partieron el labio. 
Aún no tengo noticias que esto ocurra en Paraguay, pero lo que si está tomando vuelo es una nueva moda que también involucra a nuestras adolescentes, pero de un modo diferente. Consiste en filmar sus genitales y luego vender el video a sus compañeros de estudios, amigos o vecinos, por un módico importe, que les permita tener saldo en sus celulares. 
He visto unas cuantas filmaciones de estos pubis adolescentes, proporcionadas por algunos de mis alumnos, y en los que las nenas, asumían originales posiciones, pero nunca mostrando su rostro. Por supuesto estaban amorosamente decorados con forma de corazoncito, o una gruesa raya de pelos, bien recortado o solo aquel divino tajo desnudo que por cientos de siglos ha sido la verdadera perdición de todo varón de la especie humana. 
Si bien lo he encarado por el lado humorístico, para quitarle todo aire de dramatismo, no se puede dejar de reconocer que es un hecho muy grave y que demuestra el nivel de degradación a que se encuentra sometida nuestra sociedad. Todos los que me conocen saben muy bien que no soy un puritano ni mucho menos. 
Pero estas no son mujeres adultas, con lo cual no me preocuparía en lo más mínimo. Pero estamos hablando de nenas que apenas tienen entre 12 a 16 años. Esta precoz pornografía llevada adelante por estas chicas evidencia la falta de un modelo de familia como de sus valores, tanto como en el caso ya citado de las adolescentes argentinas. 
Con el agravante que a nuestras nenas, les gusta el dinero demasiado fácil y que de la filmación aparentemente divertida a la prostitución consumada, hay solo un muy pequeño paso. Pero lo que más me molesta de todo este asunto es la total falta de pudor y autoestima femenina ante sus propios compañeros de curso. Ni siquiera parece importarles lo que ellos piensan de ellas. 
¿Qué es lo que hicimos mal?, ¿en qué punto del camino nos equivocamos y ¿cómo hacemos para volver al punto de partida? Porque las hormonas y los estrógenos se pueden dominar, pero cuando falta el orgullo de ser mujer y su propio auto respeto, entonces la cosa si es grave.

LA VENDEDORA DE HUMO

Los lectores que siguen mis comentarios, ya saben que soy un escritor y no un periodista, a pesar que paseo por la mayoría de las redacciones de Alto Paraná y alguna que otra radio. 

Sin embargo es tanta mi sed de conocimiento, que aprendí, al menos, los rudimentos de esta profesión. Pero no porque sea inteligente, si no por estar rodeado de verdaderos y excelentes profesionales. 
No aprender algo con ellos, es ser una bestia peluda. Todos tienen bajo perfil, y eso me impide revelar sus nombres. Otros, en cambio, de periodista solo tienen el cartel de prensa en sus autos. Aprendí, que no se debe decir o escribir algo o de alguien, sin pruebas concretas en la mano. Si no, se cae en una vulgar mentira. Todo se debe confirmar antes de darlo a conocer. Hacer lo contrario es difamar o calumniar a quien probablemente no lo merece. 

Pero independientemente de esto, que es grave, debemos pensar si tenemos la suficiente catadura moral para hablar de otros, sin mirarnos en el espejo. Es como que el muerto se riera del degollado. Ridículo, pero sucede a menudo, como el caso que ahora les voy a relatar. 
Hace un tiempo atrás, leí la versión digital, de un diario de circulación nacional, las declaraciones de la Ministra de Turismo, Liz Cramer. Ella dijo, en una reunión de prensa, que un ex gobernador de Alto Paraná, era el responsable directo del posible derrumbe de las instalaciones en el Hito Tres Fronteras, construidas durante su gestión, en el año 2003. 

Sus afirmaciones me parecieron tan osadas y categóricas, que me sonaron ofensivas, viniendo de una persona que puede conocer algo de turismo, pero dudo mucho que tenga las mínimas nociones sobre ingeniería civil o ingeniería ambiental, para enunciar lo que atrevidamente expuso. 
Ella denunció públicamente que dicha obra se hizo sin licitación pública, ni estudio de suelos ni de impacto ambiental; con material de mala calidad y graves deficiencias en su construcción. Por empezar ella no conoce a la persona de la cual hace referencia y ni de la zona en cuestión. 
Todo lo aseverado por la Ministra de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), tiene una relativa validez, ya que la obra fue terminada hace 7 años y entregada a la comuna de Pte Franco, el día de su inauguración, para la explotación, ampliación y mantenimiento de todas las instalaciones. 

Desde esa fecha hasta hoy, ni el municipio en donde está asentada la obra, ni los funcionarios departamentales encargados del tema, ni los organismos nacionales pertinentes, se ocuparon de ese vital polo de atracción recreativa. 

Aquel cuestionado gobernador, solo entregó un módulo que tendría que haber sido ampliado y mantenido. Pero la desidia estatal permitió que esa zona se convirtiera, de la noche a la mañana, en sinónimo de refugio y “aguantadero” de asaltantes, contrabandistas y traficantes de drogas. 

A pesar que soy una persona casi tranquila, me saca de quicio cualquier estupidez que roce mínimamente la injusticia o la estupidez humana. Por lo que uniendo los puntos antes mencionados; de hablar de una persona que no se conoce, opinar sobre una profesión que nada sabe y encima tirar afirmaciones ofensivas si verificarlas. 
Por lo que me entró una urticante curiosidad por saber realmente quien es Liz Cramer y que es lo que ha hecho de positivo durante su permanencia en la gestión para la cual se le ha confiado. Entonces hablé con un par de colegas y traté de reconstruir sus pasos desde el comienzo de su gestión con Nicanor Duarte Frutos. 
Desde el principio, tomó al Plan Nacional de Turismo como su caballito de batalla y empezó a difundirlo a diestra y siniestra e intentando convencer a quien la oyera, que ella se encargaría de impulsar el ingreso de turistas al Paraguay e incrementar los ingresos por turismo. Y tuvo mucha suerte con su brillante idea. 
Su máquina de humo comenzó a darle buenos resultados. Viajó como nunca antes lo hizo. Comió, se vistió, se maquilló, se alojó, y fue tratada con los máximos honores. Sacándole bien el jugo a su investidura. Por lo que su vida se transformó en el de una “ñembo” reina. Siempre al llegar a Ciudad del Este se refugia en el mejor hotel de la zona y allí recibe a los operadores turísticos. Pero no recorre las calles y ni se aventura más allá del microcentro. 
Ella nunca ha visto que a la entrada del Puente de la Amistad hay un rancherío que demuestra miseria y eso es lo último que un turista desea ver. No ha visto los copetines que cocinan a cielo abierto y con agua que nadie sabe de donde ha salido. Basura por todos lados. Sin sanitarios para atender los lógicos apuros. 

No hay lugares típicos, en el microcentro, que muestren nuestra cultura. No hay capacidad hotelera y sus servicios dejan mucho que desear. A nuestros ómnibus es mejor esconderlos, para no pasar “pelada”. 

Los lugares más hermosos del país, no tienen infraestructura. Bertoni se cae a pedazos, los parques nacionales han sido parcialmente talados. De las Ruinas Jesuíticas mejor me callo. Eso la ministra no ve. Pero que los turistas, que recorren el mundo, sí se dan cuenta. Nuestra gente aún no tiene conciencia turística ni está capacitada para el turismo receptivo. 
Un balance de su gestión como ministra, concluye que: ha hecho muchos discursos, ha prometido demasiado y ordenado estudios de planes turísticos que jamás implementó. Es decir, domina las técnicas de la dialéctica y la oratoria, pero aún no ha conseguido atraer una sola inversión extranjera y ni un mísero turista a nuestro país. 

A Paraguay le ha costado su gestión, entre 3 a 5 millones de dólares. Viajes, asesoramientos, gastos de representación, imagen, hospedajes, comitivas, etc. El que la escucha queda encantado con los sueños que vende, pero la realidad demuestra que es una de las tantas funcionarias “kamanduleras”, que tiene que ensuciar a alguien como para justificar el puesto que ocupa y el enorme salario que recibe cada 30 días. 
Sería mejor que cumpliera con la labor designada; y que se arremangase y deje de producir y vender esa enorme cantidad de humo, que solo ella sabe cómo hacer.

EL GÉNERO FEMENINO

Todas las palabras fueron creadas, en su momento, por concepto. O sea la idea que concibe o forma nuestro entendimiento. Una vez captado, este queda grabado en la mente, para luego ser usado cuando se lo requiera. Tanto conceptos como palabras son hechos por convención. Es decir, toda norma o práctica admitida tácitamente, que responde a precedentes o costumbres. 

Entonces, para clarificar un poco, se puede decir que todo concepto es fijo y la palabra es determinada por toda la gente que se ponga de acuerdo en llamar una cosa así y no de otra manera. Para entender esto mucho mejor usaré a la palabra bombacha. Con esta palabra se denomina a la prenda interior femenina, llamada así en Argentina, Uruguay y Paraguay; en Bolivia, Chile y Perú indistintamente trusa o calzón. 
En Colombia y México se estila pantaletas o panties. En Cuba y Costa Rica, se usa blúmer (derivado del inglés bloomer). Mientras en España y varios países latinoamericanos, es la costumbre llamarle bragas. Con esto se demuestra que un objeto o cosa se puede llamar de distintas maneras, aunque conceptualmente estemos hablando de la misma entidad y en el mismo idioma. 
Estos no son sinónimos, si no regionalismos y son el reflejo del habla popular, en cada uno de los pueblos. Es decir que en un diccionario figurarán todas las acepciones, constando el país donde se lo hable. Eso lo determina anualmente la Real Academia de la Lengua Castellana junto con las 21 filiales latinoamericanas y Filipinas. 
Ahora bien, esta entidad es la encargada de velar, si no por el purismo, al menos para que las reglas básicas que rigen a la gramática y ortografía, sean observadas y respetadas. Sin embargo, no siempre este ente mantiene la coherencia en sus fallos y dictámenes. Ya que en numerosas oportunidades, se ha descolgado con verdaderas bestialidades que hacen pensar en una senilidad aguda y terminal de sus miembros. Tomemos un ejemplo al azar. 
La palabra concientización usada desde siempre en el Río de la Plata, Paraguay, Bolivia y Chile, ha sido reemplazada por el vocablo “concienciación” muy usada por los chicanos o hijos de mexicanos residentes en EEUU, portorriqueños, y centroamericanos continentales. Dicha palabra proviene de blanquear a un término en “spanglish” que es la jerga hablada por esta misma gente. 
Lo triste del caso es que este ente lo borra literalmente de su diccionario, sin aclarar que ninguna reemplaza a la otra, si no que se suma al idioma como un regionalismo y que los del sur digan concientizar sin dramas y los del norte, concienciar cuando lo crean conveniente. Eso es coherencia y también una manera de enriquecer el idioma. Blanqueando jergas vulgares lo único que se logra es bastardear el lenguaje en vez de depurarlo. 
Se han incorporado nuevas palabras, desde las invasiones árabes a España, amén de las miles de voces americanas, luego de la conquista del Nuevo Mundo. Pero siempre fue en base a elementos nuevos y desconocidos. Sin embargo, la Real Academia blanquea palabras que son barbarismos regionales, como balacera, factoría y aparcamiento, pretendiendo que sean sinónimos de tiroteo, fábrica y estacionamiento, cuando esto no es así. 
Cuando hablábamos de concepto, dijimos que ellos son inalterables, como también independientes del género en que se encuentren. Hay nombres femeninos que al transformarlos en masculinos son ridículos como el caso de Ana o estadista. Los cargos son todos masculinos, pero no como imposición machista, si no como genérico. Cuando se dice “La aventura del Hombre” no se habla solo del varón, si no implícitamente se nombre al hombre, mujer, niño, niña, joven, anciano, anciana. 
Se lo hace con el fin de abreviar. Sin embargo, los académicos, han sido influenciados por las hordas feministas, pidiendo reivindicaciones justas, pero fanáticas al ver fantasmas persecutorios por todos lados. Los cargos como las palabras son por convención. Ninguna tiene pene o vagina que la distinga o identifique. Por lo tanto, con solo poner el artículo femenino o masculino adelante, se resuelve el caso. 
Vayamos al grano. Cuando la Sra. María Estela Martínez de Perón asumió la presidencia de la República Argentina, fue aconsejada a que fuera tratada como “señora presidente”, ya que decir presidenta resultaba cacofónico e incorrecto. Ella fue la primera mandataria hispanoamericana y en esa época al menos los cráneos del lenguaje aún conservaban un resto de cordura. A esta la perdieron cuando en 1984, incluyeron presidenta en su diccionario. 
Siempre la expresión correcta fue “señora juez”, pero a raíz de insistentes presiones feministas, no quedó más remedio que colocar “jueza” ante el avance de las mujeres, en los altos cargos del Poder Judicial. Para terminar las discusiones, en 1992, es incluida oficialmente en el diccionario de la Real Academia Española. 
Dentro de las mismas estupideces, se incluyen el perito y la perita, resultando ridícula su asociación con el diminutivo de la sabrosa fruta, pariente de la manzana. En 2001, fue incorporada la palabra “gerenta” por la Real Academia, aunque admite muy a regañadientes la expresión “señora gerente” o bien “la gerente”. 
Lo mismo ha ocurrido con intendente e intendenta, permitiéndose decir “Sandra es intendente”. Con el tiempo la Academia ha ido incorporando el femenino a las profesiones o cargos que siempre fueron exclusivos para los hombres. 
Como médica, contadora, jefa, soldadora e ingeniera. El cargo de “síndica”, como funcionaria que actúa en un concurso preventivo o quiebra, aun no ha sido incorporado, sin embargo si lo está “alcaldesa”. 
En realidad, estas estúpidas y egoístas presiones, “ñembo” reivindicatorias, prostituyen el idioma con femeninos ridículos o acepciones centroamericanas proveniente del “spanglish”. 
Eso no es enriquecer el idioma ni velar por el buen hablar, ya que lo único que logra es que sea más “chalai” aún. 
Es por eso que mucha gente se ha enrolado en una corriente disidente, que no se encuentra cómoda con las decisiones arbitrarias y tiránicas de la Real Academia y sus obsecuentes filiales. Y a la que intenta sacarla, de su pronunciada arterioesclerosis lingüística.