Según los científicos, el cerebro de una mujer es algo más chico que el de un hombre, sin embargo está comprobado que tiene más vueltas que una oreja y muchas zonas oscuras, que todavía no se le ha descubierto una función verdaderamente específica, y a las pruebas me remito.
Para una mujer, el tema del parto y hacerse cargo de un niño, sin estar capacitada económicamente para afrontar tal compromiso, es como comer caramelos; sin embargo basta que descubra que su vestido de fiesta está cosido torcido, que la peluquera no le haya acertado el color de su cabello o que su mejor amiga se vistió casi igual, para asistir al mismo evento, hará que se desate una tormenta peor que la de los yanquis en el desierto de Irak.
Es por eso que tanto se duda, cuando una mujer saca un brazo por la ventanilla, no se sabe si es porque va a doblar o se está secando el esmalte de las uñas. Tampoco es recomendable circular muy pegado al paragolpes del vehículo de ellas, especialmente en zonas urbanas, ya que de pasar cerca de una “boutique” y vea algún trapo que le guste, seguro que frenará de golpe y sin previo aviso.

Claro que a medida que pase el tiempo y vaya presintiendo que se va a quedar solterona, sus pretensiones se volverán más y más elásticas. A continuación les proporciono una resumida lista de virtudes que debe poseer el afortunado caballero al que la dama le permite que le galantee.
· No debe tener ningún compromiso.
· Debe ser bastante churro, inteligente, cariñoso y fuerte.
· Muy romántico, que sea poeta y compositor.
· Que haga chistes que ella pueda entender.
· Que le guste quedarse horas escuchándola.
· Que diga siempre la pura verdad y solo la verdad.
· Que le guste toda su familia y todos sus amigos.
· Que odie el fútbol y comparta sus novelitas.
· Que no ronque ni orine en la tabla.
· Que nunca eructe o tire gases como si eso fuera gracioso.
· Que cuando salgan, él le de 3 horas para arreglarse.
· Que nunca llegue a casa con ese olor a jabón chiquito.
· Que ella siempre sepa dónde está.
· Que se desmaye de emoción al verla bien vestida.
· Que sea un gran bailarín y envidia de las otras mujeres.
· Que tenga un empleo bien remunerado y sea muy generoso.
· Que, en la mesa, siempre le retire el asiento.
· Que la espere para empezar a comer.
· Que no se ponga morado cuando gaste su dinero.
· Que sepa hacerle masajes en la espalda.
· Que siempre, siempre la vea flaca. · Que no tenga ojos para ninguna otra mujer.· Que siempre le diga lo bella que se ve y la suerte que tuvo de encontrarla. · Que la ayude con los platos y la acompañe al supermercado.· Que no se impaciente cuando revuelva toda la zapatería.
· Que nunca le diga que tiene más rollos que el aserradero.
· Que no mire la hora cada rato cuando hable con su amiga.
· Cuando la invite a comer afuera, que no sea precisamente al patio.
· Que recorra toda la ciudad cada vez que tenga un antojo.
· Que jamás se olvide de todas las fechas importantes de la pareja.
Esta es básicamente una lista muy rudimentaria de todas las reglas que el sexo femenino impone para tener una convivencia más o menos pacífica con ellas.
Hágame caso, solo ámelas sin cuestionarles nada y mucho menos pretender estudiar su complicada psicología, porque hacerlo, implicará que usted mismo también pierda el poco juicio que le queda y no se le ocurra preguntarse a sí mismo ¿Cómo entender a las mujeres sin morir en el intento?, porque ahí sí, que estará frito del todo.