Mi viaje con el presidente

Enrique Vargas Peña (foto de presidencia.gov.py)


El presidente Federico Franco dispuso usar recursos públicos para invitarme a mí, y a otros compañeros, a cubrir su viaje a Naciones Unidas.

El diario ABC publicó el viernes la lista de los invitados, haciendo notar, como es su derecho, que él paga el viaje de sus enviados (http://bit.ly/UoY2I7): “La cobertura periodística para ABC Color estará a cargo de Ana Rivas. El diario solventa todos los gastos que demanda esta cobertura en Estados Unidos”.

Estoy seguro que ningún periodista de ABC cobró alguna vez viáticos gubernamentales.

El mismo viernes a la noche, postee en mis cuentas de Facebook (enriquevargaspena) y twitter (@enriquevp) lo siguiente: “Para amigos de @abcdigital: pasaje ASU-NYC-ASU en turista, hotel 351 sobre 431, US$ 150/día, es lo que me da el gobierno, qué más necesitan?” y “El gobierno me paga pasaje en turista Asu-NYC-Asu; me paga hotel rankeado 351 sobre 431 en NYC; me paga US$ 150/día”.

Como el dinero mencionado efectivamente es del pueblo, y como tengo amigos que siempre, pero sistemáticamente siempre, creen lo que dicen mis críticos, quiero explicar absolutamente todo lo que me pregunten con respecto al uso y utilidad de este dinero público que me fue asignado.

Es una cuestión ética (“Del lat. ethĭcus, y este del gr. ἠθικός. 2. adj. Recto, conforme a la moral. 4. f. Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. 5. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana”), pues es difícil que un periodista invitado por el gobierno logre informar con la objetividad necesaria el asunto para cuya cobertura lo invitan.

El problema moral está en que el público espera que un periodista no silencie una crítica que corresponde por estar recibiendo recursos de aquellos a quienes corresponde criticar.

La gente tiene derecho a pensar que si el presidente Federico Franco asigna recursos públicos para que yo viaje con él a Naciones Unidas, tendré menos interés en criticarlo si es que merece alguna crítica y que presentaré los hechos favorablemente al mandatario.

Desde 1995 hasta 2007 fui editor de noticias internacionales de La Nación. Mi campo de interés original en mi trabajo periodístico eran las relaciones internacionales, en particular las relaciones internacionales de Paraguay. Por eso me enviaron, por ejemplo, a cubrir la liberación de Afganistán en 2001 (http://bit.ly/RJ4KIC).

Muchos gobiernos me invitaron a visitar sus países desde entonces. El gobierno de Álvaro Uribe, por ejemplo, nos pagó un viaje de alto nivel, que compartimos con el querido amigo Carlos Peralta de Primero de Marzo y Unicanal, en julio de 2010.

En general no cambié mis opiniones previas por ser beneficiario de las invitaciones. En el Foro de Periodistas China – Latinoamérica que fue financiado por el gobierno de la República Popular, y desarrollado en Huangzhou, defendí las relaciones de Paraguay con Taiwán (http://bit.ly/SikP7Z).

Desde 2007, abocado ya principalmente a la radio, las relaciones internacionales han seguido siendo un foco permanente de mi interés, buscando independizar a Paraguay de Mercosur (http://bit.ly/NINqB6).

Llevo años cuestionando a Mercosur (http://bit.ly/RJ5Xjb) porque soy un partidario absoluto de las razones por las que Paraguay decidió ser independiente (http://bit.ly/SbIbX4) y, como todas mis peores previsiones se cumplieron a partir del 22 de junio de 2012, desde ese día me dedico con más ahínco y atención al tema (http://bit.ly/NvFX8r).

En particular, me dedico a discutir la idea de que Paraguay está aislado porque MERCOSUR nos excluye, una idea propia y característica de quienes, desde el periodismo, son militantes promotores de la renuncia a la Independencia Nacional en todo lo que tiene de efectos prácticos (http://bit.ly/UpklNT).

Por lo anterior, creo que es difícil que alguien pueda negar que este viaje del presidente tiene, profesional e ideológicamente hablando, interés particular para mí, pues está presencia del mandatario en Naciones Unidas me permitirá evaluar, de primera mano, los efectos de la agresión de MERCOSUR contra Paraguay.

No tengo dudas acerca de que el gobierno tiene también interés claro y manifiesto en mostrar a la opinión pública paraguaya esos mismos efectos y que esa es la razón política de su invitación: Usarnos, en el sentido más utilitario del término, para que los paraguayos vean los efectos internacionales de la agresión de MERCOSUR contra Paraguay.

Aquí cabe preguntar si un gobierno tiene o no derecho a facilitar a la opinión pública el acceso a la situación internacional que le afecta.

Yo no voy al viaje del lado de los moderados del gobierno. Voy del lado de los radicales, si es que los hay. Y voy para tratar de hacer notar al gobierno y a la opinión pública, que la moderación con MERCOSUR es un camino equivocado, que envía señales peligrosas para nuestra Independencia.

No voy como un tipo “objetivo”. No, no y no. Voy como un paraguayo absolutamente comprometido con la idea de salir de MERCOSUR. El presidente Franco sabe eso, el canciller Fernández Estigarribia sabe eso y la gente que tiene la amabilidad de seguirme también sabe eso. Lo que yo voy a criticar es cualquier debilidad que encuentre. Pero eso no es nuevo, es lo que vengo haciendo desde el principio.

Por todo eso acepté la invitación a sabiendas del riesgo que implica para mi credibilidad y de que iban a decir las cosas que están diciendo. A continuación algunos argumentos expuestos en Twitter contra mi viaje.

Carlos Cardozo Pérez, por ejemplo, (‏@Cajacape), me dijo “Prostituta de los medios. Te premiaron ya con algún cargo en el gobierno o no apoyaste lo suficiente a @fedefrancopy?”

Patty Jiménez (@Patty_J87), me espetó “te pagaron el viajecito hurrero de cuarta”.

Ricardo Scarone (‏@RicardoScarone) me dijo “Japiró zoquetero mucho lugoico pero bien que no viene mal un viaje a NYC para cubrir a Florerico…”

A pesar de esos argumentos “tuiteros” y del riesgo, decidí que ver el alcance de la agresión de MERCOSUR a Paraguay vale su costo.