El cholulismo paraguayo mal correspondido

Todos los días y todo el día leo en el Twitter una inmensa cantidad de paraguayas y paraguayos -como se dice ahora- que no solamente siguen a personas famosas de todo el mundo sino que se pasan enviándoles tuits que jamás son respondidos.

“Hola Paulita -para Paula Chaves, modelo argentina- te queremos mucho en Paraguay. Y a Peter también. Enviame saludos” Un mensaje que se pierde en la inmensidad del tiempo y la distancia. La respuesta es cri cri cri cri cri.

A Alejandro Sanz le llenan de mensajes. Y éste buen señor, buen compositor y regular cantante, jamás les da bola. Y eso que él es, junto con Ricardo Montaner, de los que retuitean los mensajes de sus fans. Ni Sanz ni Montaner se conmueven ante los tuits de la paraguayada.

Ni hablemos de los actores, actrices, modelos, mediáticos y demás especímenes de la farándula argentina a quienes le llueven los tuits desde el Paraguay y ni ndéko jagua.

No sé si los queridos compatriotas se dan o no se dan cuenta que no les dan bola pero ellos, tenazmente, gloriosamente, tuitean y tuitean. A veces hacen trampitas para llamarles la atención a los famosos. Por ejemplo creo que Montaner va a tener una nieta o un nieto en estos días. Entonces el cholulaje paraguayo, esperando conmoverlo, le pregunta cosas tales como: “¿ya patea?” o “¿cómo se va a llamar?” y ni ahí.

A mi por un lado me da pena, por el otro me da ternura y en la mayoría de los casos me picha pensar en cómo se puede ser tan pelotuda/o en no darse cuenta que no te están dando bola.

Hay casos peores. Veo que hay tuiteros que le desean buenas noches o le cuentan cosas a modelos o actrices famosas no precisamente hispano parlantes. Esas si que, supongo, ni siquiera han de entender lo que se les dice. La respuesta de esas señoritas es la misma: el silencio.

Yo sigo a un montón de gente no con la intenciòn de relacionarme con ella sino porque me interesa leer lo que escribe, lo que piensa. No entré al Twitter con la intenciòn de tuitearme con los famosos del mundo que tuitean. Y es así porque no quiero que mi vida tuitera transcurra pasando pelada. Prefiero seguir siendo ignorado por mi propia decisión y no porque otros me hacen ver que no existo.

Quiero proponer a los cholulos del Twitter que bajen sus pretensiones. Tuiteenle a famosos locales, que es probable que les respondan, porque son buena onda. En vez de tuitearle sin posibilidad alguna de respuesta a Jorge Rial, tuiteenle a -mirá lo que te digo- Kike Casanova.

Mandenles tuits a Sole Franco, a Denise Hutterz, a Alberto Peralta, a Hugo Biedermann, a Julio González Cabello. Alguna respuesta van a lograr. Ni se les ocurra a Leryn Franco porque es tan indiferente con los mortales paraguayos como lo son los internacionales. Leryn no se rebaja a nuestra altura.

Otrra que está fuera de la órbita terrestre de los paraguayos y las paraguayas es Larrisa Eiquelme. Aterricen muchachos, ella no se junta con esta chusma.

Lo más cercano a una famosa internacional que por lo menos va a retuitear sus tuits -y no siempre- y hasta puede que les responda si esta de buen humor es Dallys Ferreira. Y es paraguaya.

Digo todo esto con todo cariño porque para mi es frustrante ver como tanta dedicación, tanto empeño y tanta perseverancia por recibir una respuesta es ignorada olímpica y hasta cruelmente por sus destinatarios.

No sé si me explico.

Petta y el pyraguereato infantil

El director de la Policía Caminera, Eduardo Petta acaba de lanzar un “brillante” programa. Consiste básicamente en instruir a los niños a controlar a sus padres cuando están conduciendo y ante cada infracción de tránsito “multarles” haciéndoles comprar una hamburguesa o haciéndose llevar al cine con pororó incluido y otras delicias parecidas.

Ni a Stroessner ni a Montanaro ni a Pastor Coronel ni a Edgar L. Ynsfrán se les ocurrió una idea tan fabulosa para condicionar la mente de los niños en el pyraguereato. La juventud hitleriana se moriría de envidia ante esta iniciativa.

La Constitución Nacional consegra el derecho a no autoincriminarse. Y la ley libera de la obligación de acusar a los parientes próximos. Acá se revierte todo eso. Los niños van a ser testigos, fiscales acusadores y jueces que dictarán sentencias y aplicarán sanciones en contra de sus propios padres.

Pero es todavía más grave. Los niños y los jóvenes de esta generación hace rato que han perdido el respeto a sus padres y a sus mayores. No es solo responsabilidad de los chicos sino es más bien culpa nuestra, de los padres, que no hemos sabido inculcarles la necesaria educación en nuestras casas y ahora hacen prácticamente lo que se les canta.

Petta ahora les otorga un guño cómplice de la autoridad para que patoteen a su antojo y paladar a sus padres.Y nadie reclama. Los medios difunden la noticia sin  que parezca alterarles el hecho.

Por suerte no manejo y por suerte mis hijos han sido educados correctamente -por sus madres, aclaro, pero educados al fin- pero ya les daría yo pororó y hamburguesas por el traste a los pendejos si me vienen a joder con este disparate.

No sé si me explico.

Petta y el pyraguereato infantil

El director de la Policía Caminera, Eduardo Petta acaba de lanza un “brillante” programa. Consiste básicamente en instruir a los niños a controlar a sus padres cuando están conduciendo y ante cada infracción de tránsito “multarles” haciéndoles comprar una hamburguesa o haciéndose llevar al cine con pororó incluido y otras delicias parecidas.

Ni a Stroessner ni a Montanaro ni a Pastor Coronel ni a Edgar L. Ynsfrán se les ocurrió una idea tan fabulosa para condicionar la mente de los niños en el pyraguereato. La juventud hitleriana se moriría de envidia ante esta iniciativa.

La Constitución Nacional consegra el derecho a no autoincriminarse. Y la ley libera de la obligación de acusar a los parientes próximos. Acá se revierte todo eso. Los niños van a ser testigos, fiscales acusadores y jueces que dictarán sentencias y aplicarán sanciones en contra de sus propios padres.

Pero es todavía más grave. Los niños y los jóvenes de esta generación hace rato que han perdido el respeto a sus padres y a sus mayores. No es solo responsabilidad de los chicos sino es más bien culpa nuestra, de los padres, que no hemos sabido inculcarles la necesaria educación en nuestras casas y ahora hacen prácticamente lo que se les canta.

Petta ahora les otorga un guño cómplice de la autoridad para que patoteen a su antojo y paladar a sus padres.Y nadie reclama. Los medios difunden la noticia sin  que parezca alterarles el hecho.

Por suerte no manejo y por suerte mis hijos han sido educados correctamente -por sus madres, aclaro, pero educados al fin- pero ya les daría yo pororó y hamburguesas por el traste a los pendejos si me vienen a joder con este disparate.

No sé si me explico.