EL ALTO PRECIO DE LA HONESTIDAD

Uno de los secretos mejor guardados en estos últimos años en nuestro país, fue la lista de los nuevos ministros del flamante presidente paraguayo en ejercicio, Horacio Cartes. Esta ha provocado cierto prurito anal, en toda la clase política nativa, especialmente dentro de su propio partido, la Asociación Nacional Republicana. 

En esta lista, insólitamente no aparecen los nombres de ningún político conocido, en especial de aquellos tantas veces reciclados que al final terminaron muertos políticamente. Pero como en las películas de terror de Hollywood, se levantan de sus tumbas y vuelven para asustar desde los nuevos cargos conseguidos a través de su persistencia, para no quedar olvidados por su forzoso y ostracismo, seguramente ganado por sus torpes acciones. 
Parecería que fuera un verdadero pecado poner a un técnico, que por casualidad se ha preparado toda la vida, generalmente con mucho sacrificio y miles de horas de pestañas quemadas. Estos son menos corruptos y entienden más de lo que se debe hacer que un político “seccionalero”. Claro con esto se busca pagar alguna vieja cuenta de cupo impuesta por el partido. 
Por lo tanto, en la primera demostración de fuerza, como presidente en ejercicio, ha demostrado cierta valentía conservando el marcador de Cartes 1 – Badulaques 0. 
Según las declaraciones de Miguel Abdón Saguier, quien vive amargado porque ahora nadie le escucha, dice que es muy malo, porque el político está acostumbrado a soportar presiones, mientras que los técnicos enseguida se derrumban. 
Es evidente que a unos cuantos engendros, camuflados dentro del mismo Partido Colorado no les gusta las cosas bien hechas y de alguna manera van a intentar entorpecer las acciones de este gobierno. 
La transparencia es óptima para la mayoría de los paraguayos, pero no para un reducido grupo contestatario al cual esto pondría fin a una elite de intocables y que se encuentra incluso por encima de la Ley. 
Llama mucho la atención que solo fueran algunos políticos y operadores colorados los que casi sin disimulo, hicieron sentir su total desagrado, con los primeros nombramientos. Porque en los demás partidos, movimientos y agrupaciones reinó el completo silencio, solo esperando algún tiempo de gestión para recién comenzar a opinar. 
El presidente Cartes fue muy conciso, bastante claro y sumamente alentador. Sin embargo las bases coloradas demasiado acostumbradas a las prebendas y “soquetes” del Estado quedaron con un enorme abrojo atragantado en la garganta. 
Por lo que ahora solo masticaran temporariamente su rabia, mientras siguen revoloteando sobre Mburicharoga, esperando al primer tropezón que Horacio cometa para echárselo en cara. 
El largo ayuno sufrido durante los últimos 5 años, sin tocar nada que no sea suyo, los ha puesto nerviosos, ya que esperaban que siguiera funcionando el “gatopardismo”, sin embargo para sorpresa general, el presidente Cartes pretende un gobierno “anti zoquete” como un primer paso hacia un país más creíble. Pero los colorados no son el único problema que deberá afrontar el presidente 
Un segundo enemigo no menos molesto que el anterior lo constituye el tristemente conocido Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) quienes desafiando al nuevo gobierno lanzaron su provocador mensaje de “pe ñanimáro, peju (que sería en castellano algo así como: si se animan, vengan)”. Dicho en la tarde-noche del sábado 17 de agosto, apenas dos días después de la asunción al mando. 
En ese día mató a cinco personas e hirió a un agente policial. El mensaje fue demasiado claro. El EPP hace lo que se les da las ganas en la zona norte del país y pese a que estos guerrilleros son un reducido grupo de asesinos sin ideología alguna, nunca se los pudo eliminar definitivamente a este grupo.
Ya desde el gobierno de Nicanor vienen asolando a sojeros y ganaderos con acciones que van desde las simples amenazas hasta el secuestro y muerte del rehén. Como en el caso de Cecilia Cubas o Luis Lindstron. 
Este grupo está dedicado a crear solamente zozobra, sin un objetivo político claro, disfrazados dentro de una ideología pseudo izquierdista, que ama diabólicamente la muerte y la destrucción por sí misma. 
Este reciente y sangriento hecho debería marcar el inicio de una lucha sin cuartel contra este grupo armado, que está haciendo una buena alianza con los narcotraficantes. Protección a los cultivos a cambio de armas y equipos de alta tecnología. 
Por lo tanto ya es hora que desde el gobierno no escatime esfuerzo, pero en serio, no como las inútiles parodias que hace años viene realizando nuestras fuerzas de seguridad. 
Otra cáscara de banana para nuestro presidente será sin lugar a dudas como se resolverá el misterio de nuestra permanencia o salida del Mercosur. No hay que olvidarse que Paraguay fue suspendido en sus funciones de socio activo en dicho bloque por confundir un juicio político con un golpe parlamentario. 
Sin embargo en el medio entra Venezuela por la ventana cometiendo una falta mucho más grave, ya que Maduro se negó a dar un segundo conteo lo que se tornó demasiado sospechoso. 
Quizás una pista del desenlace de esta historia fue cuando se dirigió a las presidentes de Brasil y Argentina durante el acto de asunción y les mencionó que nuestro país prefiere trabajar en unas muy buenas relaciones bilaterales con ambos vecinos, para sortear los puntos en los que no hay acuerdo. Esto demuestra nuestra capacidad para la toma de decisiones autónomas e independientes del bloque.
En todos los años de funcionamiento del Mercosur, jamás nuestro país pudo saborear las mieles del desarrollo. 
Nunca nos llegó ni por casualidad el despegue económico que tanto esperábamos a través de este bloque comercial. Sin embargo las posibilidades son infinitas y veremos como esta apasionante novela continua.

Natalicio González contra Horacio Cartes

Enrique Vargas Peña (foto de narraciones.tripod.com)

En ABC de ayer, se puede leer este material: “El dirigente colorado de capital Dr. Federico Gómez solicitó que la presidenta de la ANR, Lilian Samaniego, asuma su responsabilidad como titular del partido o renuncie al cargo, ante la decisión de Horacio Cartes de priorizar a técnicos y no a políticos en su gabinete. Solicitó a la citada legisladora que asuma su rol y pida más lugares para políticos, porque el soporte político de Cartes se llama Junta de Gobierno. ‘Sin este soporte, él no es nada’, manifestó (”.

Sobre el nuevo coloradismo inspirado en Bernardino Caballero, esta es la voz de un coloradismo viejo, prebendario, patrimonialista, construido sobre la idea que Natalicio González impuso a la Asociación Nacional Repúblicana, la de convertirse una entidad excluyente, de socorros mutuos, dedicada sólo a beneficiar económicamente a sus integrantes, con dinero público.

Juan Natalicio González Paredes fue, tal vez, la figura más dañina que haya sufrido nuestra República. Totalitario convencido y ayudado en la práctica por la tragedia de la guerra civil de 1947 que militarizó totalmente el debate público paraguayo, Natalicio es el constructor real de la dictadura de partido único (el Colorado) en Paraguay, inspirado en los regímenes fascistas y comunistas, aunque el sistema mexicano era su predilecto.

Antes de la guerra civil, el 17 de setiembre de 1946, Natalicio ya había mostrado sus ideas cuando, siendo ministro de Hacienda y pretendiente a suceder al dictador Higinio Morínigo, partidarios suyos asaltaron el diario “La Tribuna”.

Entonces no se dio tanta importancia al hecho. Pero el 18 de noviembre de 1947, al grito de “a balazos o a sablazos, Natalicio al Palacio”, los partidarios de Natalicio asaltaron la convención colorada para imponerlo como candidato presidencial de la ANR.

La acción de gobierno de Natalicio tiene algunos elementos de gestión pública, pero todos ellos quedan opacados por su programa real: “Ningún colorado pobre”, lema que se le atribuye pero que llevó a la práctica sin descanso, enriquecer con dinero público a sus correligionarios, usar el poder para imponer a todos el costo del bienestar de algunos.

Desde entonces, muchos colorados creen que su partido sirve solamente para que ellos engrosen su patrimonio.

En el material de ABC citado al principio, no se puede encontrar ninguna reflexión del “doctor” Gómez sobre si el gobierno de Horacio Cartes tiene una buena política exterior, o política económica, o política cultural, o política energética, o política social para servir bien a siete millones de paraguayos; solamente hay un reclamo de dar cargos públicos a sus correligionarios “existen muchas personas que son capaces y que trabajaron para que la ANR vuelva al poder, pero lastimosamente (Cartes) se rodea de tecnócratas”.

Al “doctor” no parecen interesarle los números que muestran que los prebendarios están negando oportunidades de dejar la pobreza a unos dos millones de paraguayos, al robar para sus salarios más del noventa por ciento (90%) de todos los ingresos tributarios que dan los contribuyentes.

Tampoco parece interesarle, al “doctor”, que los ministros y secretarios de Estado deben ser de la confianza del presidente de la República y no de la dirección del partido que lo apoya y que el resto de los servidores públicos debe ingresar a la función pública no en base a su afiliación partidaria sino a su idoneidad demostrada en un concurso público de competencia y solamente si hay una función real requiriendo a algún nuevo funcionario.

El coloradismo viejo, prebendario, patrimonialista, excluyente, “natalicista”, es el principal problema que deberá resolver Horacio Cartes si quiere terminar bien su gestión y es un problema que debe resolver con urgencia, a la brevedad, pues, como también lo evidencia la vida de Natalicio, la conspiración y el golpe son su práxis favorita.



Publicado en la edición del domingo 18 de agosto de 2013 en La Nación ()

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RENOVANDO LA ESPERANZA

Habría que reconocer, con toda sinceridad, que la victoria de Horacio Cartes, en aquel lejano 21 de abril de 2013, generó una ola de aire fresco en todo el país, luego de la enrarecida atmósfera dejada por las desastrosas gestiones emprendidas tanto por el ex obispo, Fernando Lugo como por el médico Federico Franco. 


A pesar de la “mala onda” emitida por los países de una “cuasi izquierda” muy típicamente sudamericana y la que nos tiene rodeados, nuestro país, en unas elecciones sorprendentemente transparentes, entregan el bastón presidencial de un civil a otro con distinto signo partidario por segunda vez consecutiva, cosa que muchos hermanos sudamericanos no pueden decir lo mismo. 
Nadie hubiera dicho, hace un par de años atrás, que un colorado con solo dos años de afiliado, podría ser presidente de la Nación. Y mucho menos no haber tenido ningún solo antecedente de participación en un cargo en la administración pública. Este hombre proviene de la iniciativa privada, donde tuvo gran éxito con sus empresas.
Incluso expandiendo sus negocios hacia Estados Unidos y exportando a más de 50 países, el producto de su tabacalera y sus embotelladoras de gaseosas. En el campo deportivo también se destacó como dirigente. 
Al mando del Club Libertad de Asunción, en pocos años llegó a duplicar la cantidad de campeonatos nacionales obtenidos y sus excelentes participaciones en torneos internacionales le valió figurar en el octavo lugar del ranking mundial de clubes, durante casi 18 meses. 
Por lo tanto no le es nuevo esto de organizar grupos de trabajo y el manejo de personas, a las cuales les hace sacar de sí, lo mejor de cada uno de ellos, en pos del bienestar del grupo. Es así como Horacio Cartes ha conseguido la mayoría de sus logros tanto empresarios como deportivos. 
Entre abril y agosto, existe un tiempo quizás demasiado largo, como para que la administración saliente pueda tapar los supuestos agujeros negros y algunas debilidades, producto de las mil tentaciones que el poder ejerce sobre quienes lo ostentan. Esto tendría que en su momento revisarse y corregirse. 
Durante las tres últimas semanas se tejieron una y mil fábulas acerca de los hombres y mujeres que podrían ocupar la cartera ministerial y demás entes y reparticiones estatales. Durante ese tiempo, la usina de rumores se hizo tan intensa que hasta resultaba divertido leer los nombres de los supuestos postulantes a través de las distintas redes sociales. 
Pero una vez oficializada la lista, con los nuevos ministros de Horacio Cartes, esta provocó prurito en las zonas más delicadas de la anatomía humana, en la clase política nativa. Ya que parecería que fuera un horrible pecado poner a un técnico, que por lo general es mucho menos corrupto y entiende de lo que hace, que un político con quien se paga alguna cuenta de cupo y que buscará irremediablemente meter las manos en bolsillo ajeno. 
La primera pulseada, como una clara muestra de poder resulta obviamente con un marcador de Cartes 1 – “Chupamedias” 0. Según las declaraciones del político liberal, Miguel Abdón Saguier (quien sangra por la herida) ya que se lo ve algo amargado porque nadie ahora le presta atención a sus declaraciones, afirma que un gabinete sin políticos va derecho al fracaso. 
Sin embargo, la fecha clave llegó y todo salió maravillosamente bien, tal es así que a pesar de ser la mañana más fría del año, la gente concurrió masivamente, en apoyo a unas renovadas esperanzas que este hombre ha despertado. No vinieron muchas delegaciones extranjeras como en otras oportunidades. 
Por eso no resultó demasiado llamativo que el presidente Maduro no estuviese en las gradas, ya que dicho mandatario retiró a su embajador de nuestro país, por aquel espinoso tema de intromisión en la política interna paraguaya al considerar a Franco como presidente ilegítimo y la presión ejercida por este para la suspensión del estado de socio activo dentro del Mercosur. 
Por lo tanto, según lo que indica el rígido protocolo, un jefe de estado no puede hacer una visita oficial a un país con el que no tiene embajador. Sin embargo, el presidente Correa, no lo entendió así y no se sabe si es que ignora esta regla, o hace simple causa común con Maduro, o intencionalmente ha distorsionado la situación y decide por su cuenta no venir a Asunción. 
Otro que si asistió, fue el incoherente presidente uruguayo José Mujica que por un lado defiende sólidamente el proyecto de legalización de la marihuana en su país, pero que en sus declaraciones a la prensa dice: 
“Hace muchos años que sabemos que el tabaco es malo, que mata, tanto como el alcohol, sin embargo, seguimos fumando y seguimos chupando. No creo que ninguna adicción sea buena. La marihuana es mala, es venenosa, pero más venenoso es ocultarlo, entonces nosotros vamos por el otro camino”. 
Cuando llegó el turno del discurso de Cartes, este lo hizo de un modo realmente magnífico, con total claridad y firmeza en sus palabras y sin un papel escrito. Para quienes dudaron de su preparación cultural, debe haberse sorprendido al usar conceptos bien expresados, así como el uso correcto del idioma castellano. 
De todas las cosas que dijo Horacio, en dicho discurso, encuentro rescatable aquella donde parafraseo al Papa Francisco: “jóvenes de mi patria: nos les pido paciencia, les pido sana rebeldía, si este presidente no cumple sus expectativas, hagan lío” o “Invoco a Dios y le imploro que me de sabiduría, prudencia y fortaleza para servir al pueblo paraguayo”. “Me van a ver a mí y a mi equipo, trabajando por los jóvenes”. 
Pero a mi modesto entender, lo que considero que será su caballito de batalla durante toda su gestión será: “Si en 5 años no reducimos la pobreza, no podremos estar orgullosos de la democracia si sigue habiendo la misma cantidad de pobres, serán estériles todas las obras que presentemos”. 
En resumen, debemos estrechar filas y hacer borrón y cuenta nueva, pero siempre no perdiendo de vista a los errores cometidos y abrir una renovada cuota de esperanza y optimismo, al menos por los primeros 100 días y luego lo charlamos de nuevo.