Gómez Verlangieri cuidando el gallinero

Enrique Vargas Peña (foto de vivapy.wordpress.com) 

El viernes 26 de julio a la mañana, entrevisté en la 9.70AM al presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), senador Miguel Abdón Saguier, con motivo de la reunión que él había tenido la tarde anterior con el presidente-electo de la República, Horacio Cartes.

Como, según Saguier, en la reunión con Cartes se había tratado la necesidad de establecer alguna forma de responsabilidad fiscal, le pregunté cómo pensaba contribuir a ella proponiendo como referente liberal en la gestión del Presupuesto General de Gastos a su colega Ramón Gómez Verlangieri.

En noviembre de 2012, el senador liberal Gómez Verlangieri se había jactado de haber recomendado, él solo, a unos diez mil (10.000) amigos suyos para puestos en la función pública; para que todos nosotros paguemos la “generosidad” del senador. Gómez Verlangieri ratificó plenamente estas recomendaciones el sábado 19 de enero de 2013, también en la 9.70AM, en entrevista que le hizo Carlos Gómez.

El senador Saguier intentó disculpar a su colega Gómez Verlangieri con el consuelo de los tontos: “Muchos hacen lo mismo”. Como si el mal que hacen otros pudiera justificar que se obre mal.

Los medios han venido publicando lo que nos cuesta a los paraguayos la “generosidad” de Gómez Verlangieri y de políticos como él.

“En el 2008 los gastos corrientes representaron US$ 2.054 millones, mientras que en el presupuesto vigente el monto ya asciende a US$ 4.815 millones, lo que implica que en un periodo de cinco años aumentó US$ 2.761 millones. Los ingresos tributarios, por su parte, en el 2008 llegaron a US$ 1.984 millones y para el cierre del presente ejercicio se estima alcanzar US$ 3.828 millones, un incremento de apenas US$ 1.844 millones (”.  

Es decir, Gómez Verlangieri y los políticos como él en el Congreso, están gastando más que todo lo que contribuimos los paraguayos en regalar salarios públicos a sus recomendados a un ritmo creciente.

A Gómez Verlangieri y a los políticos como él, no les interesa destruir la capacidad operacional del Estado, con tal de hacernos pagar a sus recomendados. Véase, como prueba, el caso del ministerio de Agricultura y Ganadería, que no es el único ni el más grave.

El ministro de Agricultura y Ganadería, Abog. Rody Godoy Martínez, “sostuvo que el ministerio a su cargo depende en un 80% del trabajo de los extensionistas. La Dirección de Extensión Agraria (Deag) es el pulmón del MAG, el ministerio depende en un 80% de la Deag (…) En efecto, según el director de la Deag, Arturo Garcete, la institución a su cargo cuenta actualmente con 390 extensionistas, aunque el ministerio posee 1.700 funcionarios, o sea que, los extensionistas son apenas el 23% de todo el funcionariado que tiene el MAG actualmente. La discusión de cuántos técnicos hacen falta en realidad es de siempre, pero se tiene una base que señala que mínimamente, para un trabajo en serio de extensión agraria, hacen falta unos 1.500 extensionistas (”.

Faltan 1.500 extensionistas en el MAG, pero políticos como Gómez Verlangieri presupuestan a 1.300 “oficinistas”. Y así, en todo. Por eso no podemos dar salud, ni infraestructura, ni educación a los más pobres, a los menos favorecidos. Los políticos les niegan la oportunidad de progresar, de salir de la pobreza. Hasta los “docentes” son recomendados que invariablemente se aplazan en las pruebas de suficiencia.

El senador Gómez Verlangieri es uno de los referentes presupuestario del PLRA en el Congreso desde 1993 y el principal referente presupuestario desde 2008. No es coincidencia, no es accidente, no es casualidad que durante todo ese tiempo las cuentas públicas se hayan deteriorado de manera constante por la contratación de recomendados políticos.

Un estudio realizado por el investigador británico Christian Schuster revela que el clientelismo político en la función pública, antes que disminuir, ha empeorado en Paraguay. Hasta ahora ha habido casi nula voluntad política hacia una reforma profunda. Entre 1992 y 2004, de 1.710 leyes sancionadas por el Congreso, un 60% fueron pensiones graciables, comenta. Asimismo, los ingresos tributarios presupuestados para salarios se elevaron del 42% (1980/88) al 76% en el período 2000/5 ()”.

Al proponer a Gómez Verlangieri como referente liberal para el Presupuesto ya está todo dicho: El PLRA seguirá en lo que siempre estuvo y los discursos y las promesas de su presidente, Miguel Abdón Saguier, no lo pueden ocultar.

Artículo publicado en la edición del domingo 28 de julio de 2013 de La Nación ()

 
 

 

Lo que MERCOSUR ya nos hizo perder

Enrique Vargas Peña (foto de abc.com.py)

Ayer, sábado 20, La Nación reportaba en su artículo principal de tapa un análisis atribuido a Fernando Masi, director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), según el cual “Una eventual salida del Mercosur por parte de Paraguay representará un duro golpe a las exportaciones, impactando negativamente en todos los sectores que dependen de la venta de sus productos al exterior…significará un retroceso en el desarrollo de las industrias que actualmente se está dando, ya que muchas de ellas dependen del comercio a países de la región…Saliendo del Mercosur le estamos poniendo un impuestos a la exportación de nuestros productos, porque hoy entran a los países con arancel 0 (cero)” ().  

No entiendo cómo pueden, en cualquier análisis que se haga sobre nuestra permanencia en MERCOSUR, pasar por alto que a partir del 28 de junio de 2012 en ese bloque impera la razón política en lugar de la razón jurídica, como si con la razón política Paraguay podrá defender sus legítimos intereses económicos y sociales en igualdad de condiciones frente a Brasil cuando lo cierto es que no podrá ().

Tampoco entiendo muy bien por qué no se dan a conocer las cifras. En la 9.70 AM, se las pedimos al director de CADEP, quien el pasado jueves 16 nos dio el siguiente desglose:

El total de exportaciones en 2012 fue de cinco mil cincuenta y ocho millones de dólares (US$ 5.058.000.000). De ese total, dos mil noventa y cuatro millones de dólares (US$ 2.094.000.000) fue en bienes industriales -mil cuatrocientos ochenta y dos millones (US$ 1.482.000.000) en agroindustria y US$ seiscientos doce millones (US$ 612.000.000 en manufacturas)-. Dos mil novecientos cincuenta y nueve millones de dólares (US$ 2.959.000.000) fue en productos naturales.

Siempre según CADEP, MERCOSUR y los países con los que se acordó comerciar a través de MERCOSUR adquieren el 41% del total de nuestras exportaciones, dos mil setenta y cuatro millones de dólares (US$ 2.074.000.000).

Los miembros plenos de MERCOSUR nos compran el 25% del total de las exportaciones. Los países de la Alianza del Pacífico con los que tenemos acuerdos vía MERCOSUR nos compran el 11% del total de las exportaciones. Los asociados a MERCOSUR que no son parte de la Alianza del Pacífico nos compran el 2% del total de las exportaciones. Y los países extra zona con acuerdo-MERCOSUR nos compran el 4% del total de nuestras exportaciones.

Con estas cifras de CADEP, se observa fácilmente que lo que quedaría sujeto a sufrir medidas proteccionistas de parte de MERCOSUR (nuevos aranceles, pues las restricciones para-arancelarias entran en vigencia a discreción de Brasil y Argentina) si nos empujan a salir del bloque es el 27% por ciento de nuestras exportaciones y que el 11% que nos compra la Alianza del Pacífico puede incrementarse si negociamos adecuadamente nuestro ingreso pleno a ese bloque.

Agrego que los defensores de MERCOSUR no dicen que nuestra integración a las cadenas productivas brasileñas son un negocio para los industriales brasileños, que se puede acordar perfectamente de un modo bilateral.

Los simpatizantes de MERCOSUR pretenden que se olvide que el cincuenta y nueve por ciento (59%) de lo que exportamos, dos mil novecientos ochenta y cuatro millones de dólares (US$ 2.984.000.000) se lo vendemos a países que nada tienen que ver con MERCOSUR.

Me decía Alejandro Conti (Cámara de Comercio Paraguayo-Americana) el mismo jueves 16 en la 9.70 AM que el 90% de ese 59% pasa por MERCOSUR. Creo que no se puede alegar que porque el 90% de nuestras exportaciones pasan por MERCOSUR debemos resignarnos a la sumisión. La resistencia a restricciones a nuestro comercio exterior libre es la razón de nuestra Independencia, y se materializa en el principio de la libre navegación de los ríos (Artículo 143 inciso 6 de nuestra Constitución y Nota del 20 de julio de 1811).

Los simpatizantes de MERCOSUR deben aclarar si nos están pidiendo renunciar a ese principio como excusa para permanecer en el bloque.

Los simpatizantes de MERCOSUR pretenden que no se hable de que este cincuenta y nueve por ciento (59%) de exportaciones a países que nada tienen que ver con MERCOSUR no puede ser mucho más grande solamente porque MERCOSUR no nos permite vender mejor a mercados extra-zona pues por culpa de MERCOSUR estamos sometidos a la Decisión 32/00 del bloque (firmada en nombre de Paraguay por Luis Ángel González Macchi y por Juan Esteban Aguirre), que nos prohíbe negociar nuevos y mejores tratados de libre comercio con otros países.

Deberían decir cuántos mercados perdimos ya por causa de la Decisión 32/00 en vez de hablar de las precarias ventajas de MERCOSUR.

El diario ABC publicó en su edición del viernes 19 de julio que “El ministro de Hacienda, Manuel Ferreira, expuso…los costos que ocasionará a la economía salir del Mercosur. Dijo que si el Paraguay…decide abandonar el bloque, precisa de una estrategia o en caso contrario sería un suicidio. Indicó que si la decisión es dejar el Mercosur, Paraguay tendrá que negociar nuevamente los Acuerdos de Complementación Económica y Tratados de Libre Comercio con los países que firmaron en el marco del Mercosur…que traería encarecimiento de los precios de los productos para los exportadores e inflación” ().  

Creo que no es serio, ni justo, ni patriótico alegar la inutilidad de los negociadores paraguayos como razón para resignarnos a la sumisión que nos impone MERCOSUR. Lo que los políticos deben responder aquí es por qué nombran a inútiles para negociar en nombre de nuestro Paraguay.

Artículo publicado en la edición del domingo 21 de julio de 2013 de La Nación (bit.ly/13NY2B1)



 

MERCOSUR: Así no volvemos

Enrique Vargas Peña (foto de nuevoherald.com)

Apenas conocidos, el viernes 12 de julio, los resultados de la reunión de los presidentes de MERCOSUR en Montevideo, el presidente-electo Horacio Cartes emitió un comunicado () ()  () () () en el que dejó en claro que con dichos resultados Paraguay no vuelve al bloque.

Apoyo, aplaudo y aliento la decisión del presidente-electo y de la administración entrante porque implica su adecuada comprensión de lo que significa aceptar el imperio de la razón política, impuesto ahora ya más allá de toda duda razonable por Brasil y sus aliados en MERCOSUR, para la capacidad paraguaya de defender con eficacia nuestros intereses económicos, comerciales y sociales en la región.

Desde el viernes, MERCOSUR está siendo presidido por Venezuela en flagrante violación a los tratados que le dieron existencia y funcionalidad con un único sustento: La fuerza bruta de Brasil para imponer su voluntad desconociendo lo que dicen esos tratados.

Brasil actuó así siempre, su conducta no es nueva. Actuó así al devaluar su moneda en 1999, el establecer sus zonas francas, al limitar las compras de ciudadanos brasileños en Paraguay, etc. Lo único distinto que ocurre ahora es que Brasil ha usado su patrón de conducta habitual para violar no ya la letra chica de los tratados como siempre, sino la grande, los protocolos de Ouro Preto y Ushuaia y el propio Tratado de Asunción.

Tal vez fuimos ingenuos al pensar que podía ser de otra manera. Si un país hace de la violación de los acuerdos su regla de conducta, nadie debería sorprenderse de que termine creyendo que puede violar tratados impunemente ni de que los viole efectivamente.

Es la gran lección que la tragedia de la II Guerra Mundial enseñó y que los paraguayos no habíamos aprendido porque no la estudiamos: Se dejó a Hitler violar los acuerdos, pensando que eso no era importante, y cuando se dieron cuenta, estaba violando tratados y ya no pudo ser contenido.

Ahora, al fin, parece que es diferente; ahora sí estamos capitalizando la lección y estamos frenando el impacto de la fuerza bruta de Brasil sobre nosotros.

Brasil siempre será nuestro gran vecino del Este y, como consecuencia de su enorme economía, siempre tendrá influencia superlativa en nuestra región y nosotros haríamos muy mal en no comprender que nuestra administración de una situación tan desequilibrada merece una atención muy cuidadosa, muy profesional y muy, pero muy, patriótica.

Estoy proponiendo desde hace tiempo que nuestra relación con Brasil se construya sobre el modelo de la relación que Canadá tiene con Estados Unidos: Complementación económica, liberalización del comercio bilateral, pero manteniendo la autonomía política plena, lo cual ya no puede hacerse en MERCOSUR.

Podemos y debemos colaborar con Brasil en política energética, en complementación de infraestructuras, en integrar cadenas productivas. No podemos ni debemos ceder control alguno en política arancelaria, aduanera y comercial ni en la definición de nuestra política exterior, que debe orientarse radicalmente a contrapesar aspiraciones hegemónicas regionales.

Podemos y debemos tener con Brasil las mejores relaciones posibles, pero sin atadura institucional alguna, como la que impone MERCOSUR. Las decisiones sobre nuestro Paraguay deben tomarse en Asunción y en ninguna otra parte y las debe tomar el pueblo paraguayo, o sus representantes legítimos mediante actos legítimos, y nadie más.

MERCOSUR ha sido un error grave del gobierno de Andrés Rodríguez, un error gigantesco cuyas consecuencias fueron claramente advertidas en su momento por muchos políticos lúcidos de nuestro país, entre los que merece especial mención el vicepresidente Luis María Argaña.

MERCOSUR no fue beneficioso para nuestro país, aunque hubo paraguayos que se beneficiaron con MERCOSUR. Es hora de volver a la normalidad y de volver a pensar en un Paraguay abierto y conectado con el mundo entero.

 

Artículo publicado en la edición del domingo 14 de julio de 2013 de La Nación ()